
Era se aquella vez en que soñé que era un árbol.
Que me elevaba sobre el asfalto,
con la vista puesta en las nubes,
extendiendo mis ramas muy alto.

Y llegó el día en el que el hombre se hizo árbol.
En un viaje de introspectiva,
En un viaje de introspectiva,
lentamente orquestado, su mirada se tornó eterna; su semblante murmurara al viento, en un tiempo no tiempo, poco a poco enraizado.
Pino o cerezo. Roble, sauce o castaño. Fueran mis sienes otoñal follaje; y mi rostro, filigrana rústica de mixturas.
Así fuera forjado.

¿Quién pudiera explicar algo tan extraordinario?
La magia te transforma.
Cuan demiurgo, eres arcilla en sus manos.

Gracias, Frida: “Encantadora de sueños” que hizo posible por un día que yo fuera árbol.

..Noemita, yo tambien soñé que era un árbol..., gracias¡¡
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